El sistema educativo está en crisis

Sábado 22 de Abril del 2017
Por Eduardo Romagnoli. En el siglo XXI aún mantenemos una estructura educativa industrial
 
En un contexto educativo y social, que resulta una de las peores escenas de la historia nacional, con una carpa escuela Itinerante frente al Congreso Nacional, es preciso comenzar a hablar de la educación que queremos, que hoy se desangra.
El sistema educativo actual está obsoleto, un sistema creado en la revolución industrial que no ha sufrido cambios significativos a lo largo de varios siglos. Escuelas a puertas cerradas, verdaderos centros de encierro, las familias afuera. Era, y sigue siendo, el imperio del modelo de la revolución industrial productivista y estandarizada, el modelo educativo despersonalizado.
En tanto, hoy, tenemos un Estado despreocupado del modelo educativo en crisis, concentrado en el ajuste, haciendo aguas al diálogo, que no cede ante reclamos, salarios sin actualizar con la inflación real y paros, los chicos sin clases, los docentes precarizados.
En el siglo XXI aún mantenemos una estructura educativa industrial
 
Coincidimos en que debemos iniciar el diálogo sobre un nuevo sistema educativo contemporáneo? 
Coincidimos en que ese modelo educativo debe basarse en el principio de la educación gratuita para todos los ciudadanos y de muy alta calidad?. Es uno de los sistemas en los que no podemos ahorrar.
Es una realidad, que se puede mejorar el sistema educativo de un país de manera radical y en tan solo una generación. Es una cuestión de inversión. Inversión en nuestras escuelas, pero principalmente inversión en nuestros maestros y profesores. Que los maestros y profesores sean los mejores será cuestión de hacer de su profesión una profesión prestigiosa, y su sistema de formación debe estar a la vanguardia y ser exigente. 
Todas las variables deben estar en orden, pero deberemos concentrarnos en mejorar a nuestros educadores, su calidad de vida y su formación deben ser ambas superlativas.
 
El salario como variable,  juega aquí un papel fundamental, el de sostenedor de todo el sistema educativo. Visto el salario como bien de cambio, de intercambio, no cómo “ la plata” ó el “ por plata” con el que se ningunea a los docentes hoy, con el objetivo de minimizar el reclamo y restarles valor, pretendiéndolos héroes de una hazaña perdida.
 
El modelo educativo, es un tema a debatir y planificar hoy, debe aggiornarse y seguir la tendencia de los modelos más a la vanguardia del mundo, no mirar hacia atrás.
 
No obstante, no nos alcanzará con eso. Cómo país subdesarrollado y con altos índices de pobreza, debemos pensar en un “ desarrollo” integral y sustentable. 
 
Cuando los niños regresan a casa, la familia debe contenerlos, dar continuidad al sistema perpetrado para que el resultado no se disperse y se esfume.. Esas familias, las que forman nuestra Argentina, deben estar bien. Para ese objetivo, debemos tener un estado que tenga como prioridad el Bien Común, el de Todos, empezando por resolver cuestiones básicas, en orden de prioridades, en una mesa plural.
 
El estado debe reducir la desigualdad. Soluciones como el salario mejorado, la renta básica universal en un país con un tercio de pobreza y desempleo, para que nadie caiga en un permanente estado de pobreza como sucede hoy, forman parte del debate que hay que dar hoy, por un sistema educativo integral, sustentable, saludable y por la evolución de nuestro sistema social. 
 
Es tiempo de bajar la violencia y aumentar el diálogo verdadero. De sentarse a una mesa gobierno, sindicatos, oposición, empresas y padres, y ponerse a construir la educación del siglo XXI. 
 
Es tiempo de hablar de salario docente, de presentismo, de estado de las escuelas, de la tecnología como nuevo actor en el proceso educativo y de acordar cuatro puntos centrales:  1-Inversión en porcentaje del producto en Educación. 2- Modelo educativo para el siglo XXI. 3- Capacitación docente. 4- Nueva relación de la comunidad educativa: padres, alumnos y docentes.
 
El sistema educativo debe caracterizarse por una serie de principios: enseñanza obligatoria y la enseñanza es un instrumento de formación que promueve la democracia y la igualdad, de manera que la escuela pública es una escuela unitaria en la que no se separa a los alumnos en función de, por ejemplo, sus aptitudes o su procedencia social. 
 
Las clases no solamente deben centrarse en los conocimientos académicos, sino procurar que los alumnos desarrollen una capacidad de diálogo y colaboración. Desde el preescolar se les debe enseñar a trabajar en grupos y a solucionar problemas de forma pacífica y dialogante. Debemos también ser conscientes de que los idiomas son fundamentales para el desarrollo profesional, e incorporarlos en la enseñanza obligatoria. 
 
Asimismo, y atendiendo a los paradigmas educativos mundiales que marcan tendencia, debemos terminar con el sistema de premios y castigos que propone el modelo actual, y del que se ha manifestado partidario el Gobierno Nacional, anacrónico y descontextualizado a los tiempos y necesidades de los niños, cuando el mundo avanza hacia la priorización de la creatividad, elemento fundamental a desarrollar en niños, adolescentes y jóvenes.
 
La mesa del diálogo debe ser hoy. En el Congreso, donde se encuentran representadas todas las visiones e ideas de la Argentina. La educación es el único instrumento que genera igualdad de oportunidades. 
 
El Gobierno Nacional tiene que dejar de hacer política con el conflicto, con las chicanas, con la división y la extorsión y pasar a la acción.
 
El ajuste no ha sido la solución a ninguna problemática ni económica ni social, el ajuste resiente el consumo y nos pone de cara a la recesión. Sucede lo mismo con el ajuste en educación. El estado tiene que ceder.
 
El acuerdo, el consenso, son cruciales para avanzar, y que la coyuntura no tienda a un desequilibrio social. 
 
El conflicto docente actual tiene su lógica en la rigidez estatal pero también debemos dialogar sobre  la transición del viejo modelo educativo industrial hacia un nuevo paradigma educativo.
 
El problema educativo se resuelve con un estado de puertas abiertas. El estado no es una empresa.
 
El futuro es hoy.
 

 

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