Sobre el fracaso del “foco guerrillero”

Viernes 14 de Abril del 2017
Por Carlos Alberto Del Campo.
En el libro “MIS AÑOS DE GUERRA” –Editorial Aguilar, Colombia, 2008- el autor León Valencia (uno de los jefes del grupo guerrillero ELN) describe detalles de su vida en la organización armada con una mirada profunda y reflexiva sobre la historia violenta de su país y sus consecuencias. En la página 163, dice que: 
“La derrota (de Anorí de 1973) había mostrado, sobre todo, las limitaciones que para el caso colombiano tenía la teoría del “foco guerrilero” enunciado por Ernesto Che Guevara. No era posible que la guerrilla basada en columnas trashumantes que se movían en zonas de colonización y realizaban ataques esporádicos a las fuerzas militares, pudiera poner en serios aprietos al Estado colombiano. No estaban las condiciones dadas para que, mediante estas acciones y la propaganda que generaban, se pudiera estimular una acción popular en las ciudades que sirviera de punta de lanza de una revolución”
Conviene traer a la reflexión la opinión de Jorge Abelardo Ramos, el pensador y político de la Izquierda Nacional de Argentina, formulada en una carta enviada a Juan Domingo Perón (Madrid) el 19 de febrero de 1968: 
“Universalizar la teoría del foco es un grave error. Pues supone prescindir del conjunto de factores sociales, económicos, geográficos y políticos de cada Estado balcanizado. Y también supone prescindir del grado de madurez en la conciencia de las masas”… “pensamos indispensable una crítica de sus desvaríos, entre los que figura señalar al campesinado como fuerza motriz de la revolución”. 
Esta opinión, sin dudas, “resiste el archivo” en aquellos años fue rechazada y repudiada por grupos de la izquierda (y no izquierda) local.
El debate que actualmente se está llevando adelante en Colombia expresado en la publicación de varios libros y numerosos artículos de prensa surge como un requerimiento de la propia sociedad. Según el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) 220.000 personas fueron asesinadas (documentado) de las que el 80% corresponde a la población civil; 40.787 son las víctimas mortales de combatientes y 25.000 desaparecidas; 4.744.046 son víctimas de desplazamiento y 27.023 fueron las personas secuestradas en un proceso donde actuaron “las guerrillas de extrema izquierda, sumándose décadas después los grupos paramilitares de extrema derecha, los carteles del narcotráfico y las bandas criminales”.
Aún después de esta dolorosa tragedia subsiste el conflicto por la posesión de la tierra, la existencia de marcadas diferencias económicas, la polarización y la persecución de la población civil debido a su orientación política, sin embargo -la sociedad colombiana- está en la búsqueda de un proceso de paz y diálogo aún cuando las causas profundas de la crisis social estén pendientes. 
Abril 2017


 

 

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